Carrera 2 # 12B - 92 La Candelaria - Bogotá
+(57-1) 3425225
info@hotelcasagaleria.com
Book Now
Como me propusieron matrimonio en Hotel Casa Galería
Como me propusieron matrimonio en Hotel Casa Galería

[:es]Por: Marta Pérez

Fue el pasado mes de enero, mi entonces novio que es administrador de empresas y por esa razón debía viajar por toda Colombia, y para esa época se encontraba en Cartagena por negocios, me aviso que llegaría para ese fin de semana y asumiendo que se iba a queda en mi apartamento en Bogotá, arreglé todo para que así fuera.

El día que llegó a la ciudad y lo recogí en el aeropuerto lo note nervioso y un poco más callado de lo normal, yo por mi parte no sabía ni que decirle, tan solo quería llegar a descansar de una dura semana, y estaba pensando en la dirección que debería tomar el taxi, cuando de pronto José, sin pensarlo y muy serio le dijo al conductor que se dirigiera al centro de la ciudad, mas concretamente a Chorro de Quevedo.

Lo confieso, lo último que quiera era ir a tomar vino o a escuchar o cosa parecida, mi idea era dormir o ver televisión hasta tarde, o cualquier cosa, todo menos ir a algún lado y sobre todo un lugar que desconocía completamente.

Al llegar al sitio, el seguía muy serio y callado, tan solo pagó la carrera y me tomo de la mano y me pidió que lo siguiera a un sitio por el lado del “Callejón del Embudo”, como supe después que se llamaba. Durante el recorrido que no fueron más de dos minutos, mi cabeza  no dejaba de dar vueltas y de preguntarse a que venía todo eso, y me imagine de todo, hasta que me iba a pedir que termináramos, lo que deseche inmediatamente, ya que nuestra relación iba por muy buen camino.

Llegamos al Hotel Casa Galería, una construcción en la cual predominaba el color amarillo, muy sobria y que no estaba afectada por el constante y difuso ruido de los sitios cercanos. Entramos a la cafetería, mi novio pidió hablar con alguien, mientras yo decidí pedir un café y empecé a maquinar la forma de descifrar a que venía todo el cuento, y como parte de la estrategia, fruncí el ceño y me dispuse a colocar la  mejor cara de enfado posible, ya eran casi 30 minutos desde que nos vimos y aún no sabía que pasaba y eso empezó a molestarme…

-“Está todo listo”

Esas fueron las únicas palabras que le escuche decir a la señora encargada, quien exhibía una sonrisa, que lo único que hacía era hacerme sentir más desorientada y confusa (y por lo mismo enojada).

Seguimos a la señora y el nerviosismo de José ya superaba los niveles que estaba dispuesta a aceptar, y obvio mi enfado ya había sido notado por las dos o tres parejas que escuchaban música y estaban en las sillas del sitio, y justo en el momento en el cual pensaba la mejor manera de hacer una de mis mejores pataletas, José me tomó de la mano para entrar a una habitación bellamente adornada, la cual tenía una hermosa cama llena de flores, una botella de vino, algunos pasabocas y a un lado, al que por poco iba a ser receptor de mi furia, sudando y con una sonrisa, sosteniendo un anillo en sus manos, y haciéndome la gran pregunta.

-“¿Te quieres casar conmigo?”

No supe si fue la sorpresa, la cara de mi novio, el frío o la música del mariachi que no sé dónde había salido, pero no podía ni articular palabra, no sabía que decir, tampoco que pensar, y el pobre José en medio de la habitación pidiéndome una respuesta, yo en shock…

Pudieron haber pasado tres minutos o tres años, pero cuando por fin tuve algo de lucidez, muy poca por cierto, lo único que tuve fueron ganas de llorar, José me abrazaba y besaba, en ese punto creo que ni le había dicho la respuesta, creo que la voz entrecortada y en medio de sollozos dije algo parecido a un “si”, o al menos debí haber movido la cabeza en señal de afirmación.

Después de la alegría y de calmarme un poco, nos tomamos el vino junto a la comida que mi futuro esposo había dispuesto, me sentí la mujer más feliz del mundo y el cansancio que tenía desapareció como por arte de magia.

Lo único que lamento, es no haberlo sospechado antes, me hubiera mandado a arreglar el cabello y me hubiera puesto un traje adecuado,  o por lo menos no hubiera hecho la cara de enfado que tuve durante tanto rato, pero lo cierto es que todo estuvo maravilloso, el lugar no pudo haber sido más mágico y perfecto.

Nos casamos a los tres meses, en este momento soy una persona feliz y con un maravilloso hombre, con quien aprovecho cualquier momento libre para ir a tomar café en Casa Galería a fin de no olvidar la magia y el maravilloso regalo que mi hermoso esposo me hizo, cuando me pidió que pasara el resto de mi vida junto a él.[:]

Etiquetas:

Leave a Reply